miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿Por qué los Kamikazes llevan casco?

Reflexionando en una isla perdida, uno de tantos días en los que te pierdes en tu propia mente, te pasan miles de cosas por la cabeza...
¿Nunca habéis sentido la necesidad inminente de dejarlo todo y marchar? Sin un destino fijo, simplemente imaginar cómo sería la vida dejándote llevar de un lado a otro, sin más preocupaciones que la de llenarte los pulmones de oxígeno.
Es lo que yo siento cada vez que me da por pensar. Siento la necesidad de hacer las maletas y escapar al primer destino que aparezca en mi pantalla. Que todas mis pertenencias quepan en un equipaje de mano. Descubrir cada día un paisaje distinto, nuevas personas y culturas...
Supongo que cada cual sigue respirando por una razón, la mía es esa, la esperanza de ahorrar el valor suficiente para iniciar el vuelo, y que ya nadie sea capaz de cortarme las alas.
Ahora pregunto, ¿cuál es la tuya? ¿Nunca te ha pasado por la mente saltar al vacío?, ¿dejarte llevar por el viento como la hoja de un árbol sin miedo a caer en algún charco?
Si la respuesta es sí, posiblemente sabrás a qué me refiero con esto, ¿por qué los kamikazes llevan casco? Sencillo. Por más que queramos dar el salto siempre nos aferraremos a ese resquicio de nuestro pasado que nos atrae y no nos deja levantar el vuelo.
Ese casco puede ser una persona, un lugar o simplemente la comodidad de seguir sentado en un sillón. Te aferras a él en un ingenuo convencimiento de que va a ser de él de quien dependa tu destino, sin querer ver que en realidad te está parasitando, cortándote las alas...



Aún mantengo la ilusión de tirar mi casco y afrontar la vida tal y como es, observar todo lo que me rodea sin esa visión sesgada y prejuiciosa que tantas puertas cierra. Eso es lo que a mí me mantiene con ganas de vivir, quitarme el casco y derribar a un gigante.





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